Mate… como sea

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El mate ideal es el que nosotros elegimos para que nos acompañe en el día a día. Algunos eligen un recipiente de calabaza, otros de madera, de vidrio, de cerámica, de hueso o de silicona. Para cada persona, su mate es especial. Lo mismo pasa con la bombilla, que puede ser de alpaca, de plata, de caña o de algún otro material. El termo es otro elemento que puede variar. Los hay chicos, medianos, grandes, con pico cebador, con botón, con válvula, entre otros sistemas de cebado. La decoración de los termos es un tema aparte. Hay quienes prefieren el termo sin nada de nada, quienes lo identifican con un sticker de su cuadro de fútbol preferido o de la banda de la que son fanáticos. Hay quienes se levantan un día y se encuentran con su termo decorado con stickers de su hijito, y esos hay que dejarlos para no herir susceptibilidades de los pequeños futuros materos. Y ni que hablar de la yerba. Algunos optan por Tradicional, otros por Extra Suave y otros por Espléndida.

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Mate forever

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Si bien la yerba que yo tomo es única porque para mí tiene un sabor más que especial, tomar mate tiene sabor a muchas cosas. Tiene sabor a fin de semana, a día de sol, a tarde de lluvia con algo rico para comer, a vacaciones largas y también a las cortas, a un día de trabajo ajetreado y a un día de trabajo más descontracturado y charlado con los compañeros de la oficina.

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Materos y más materos

 

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Cuando nos adentramos en el mundo del mate empezamos a entender que hay ciertos códigos entre materos, ciertas reglas que no deben dejarse de lado a la hora de compartir un mate con alguien más. El mate tiene eso, sea como sea, te lleva a compartir; en ese compartir empezamos a conocer a los demás, y en ese conocer a los demás empezamos a entender que hay cierta clase de materos a los que queremos y cierta clase de materos que no queremos tanto.

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Derecho al mate

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El mate está al nivel del wi-fi. Si no hay mate, no funciono. Es así de simple. No termino de despertarme, me cuesta encarar el día, la gente, el estudio, el trabajo, las vacaciones o lo que sea que tenga que hacer. ¡Ni te digo lo que me cuesta encarar en caso de no tener que hacer nada de nada!

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