Hoy: mate con panqueques americanos

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¡Llegó el viernes! Hoy tengo ganas de mezclar dos culturas, por eso voy a preparar un mate bien uruguayo y me voy a poner a cocinar estos panqueques americanos, ¿ustedes que dicen? A preparar el mate, ¡y a cocinar!

Ingredientes:

  • 250 cc de leche
  • 125 g de harina común
  • 1 huevo
  • 3 cucharadas de azúcar
  • 3/4 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de manteca (blanda)
  • 4 cucharaditas de polvo para hornear
  • un chorrito de vainilla

Primero ponemos todos los ingredientes en un bol y mezclamos bien.

Precalentamos una sartén antiadherente a fuego medio-alto, enmantecamos ligeramente y agregamos un cucharón de la masa de panqueques formando un círculo del tamaño de un plato de té.

Vas a ver que en la superficie del panqueque se van a ir formando burbujitas. Luego de 3 minutos damos vuelta y cocinamos 2 minutos más. Los vamos apilando en un plato a medida que vayan saliendo.

Ahora sí, ¡listos para disfrutar con el mate!

Me levanto espléndida

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Abro los ojos y ya me siento bien, mis primeros pensamientos son siempre positivos y eso me da fuerzas para levantarme y comenzar mi rutina. Lo que pasa que hago deporte desde hace muchos años, es una de las cosas que más disfruto de la vida. Pasar tiempo con mi familia, con mis amigas, hacer cosas divertidas, salir, irme de vacaciones, sí, también esas cosas las disfruto un montón. Pero hacer deporte es algo que no puedo ni quiero dejar de hacer ni un solo día de mi vida.

 

Si no hago algo de deporte cada día, mi cuerpo se da cuenta y me lo hace sentir, es como que me pongo ansiosa.

Si bien puede ser en cualquier momento del día, prefiero levantarme bien temprano y salir a correr antes de ir a la facu. Si llueve me levanto igual y hago ejercicios en casa después de tomarme mis ricos e impostergables mates de la mañana.

 

Tengo amigas que me preguntan cómo hago para ser tan constante y les respondo que en realidad no me cuesta nada sino todo lo contrario. El deporte me hace sentir saludable y al mismo tiempo me llena de energía para encarar mis jornadas de estudio.

Mis amigas se ríen porque siempre estoy cambiando de deporte. Lo que pasa que a lo largo de mi vida hice de todo: natación, tenis, yoga, pilates, zumba, pesas, crossfit, step, fitness, aerobox y varias cosas más.

 

Lo que nunca dejo de hacer es salir a correr o a caminar, sobre todo si no pude ir al club. Hay gente que me dice que soy una fanática, una loca desquiciada, y yo me río, porque no me siento ni una cosa ni la otra. Me siento bien, contenta, feliz, cómoda con mi cuerpo y con mi mente equilibrada y libre de estrés.

Me siento espléndida. Si tuviera que recomendarle algo a alguien, sin dudas sería hacer algún tipo de ejercicio físico. Tiene que ser algo que realmente te guste, así las chances de que aparezca la pereza son casi nulas.

 

Ahora, si me hablás de yerba, ahí sí te digo que soy fanática. Amo levantarme y matear todos los días con Sara Espléndida, una yerba nueva que además de ser rica, me vino genial para acompañar mi estilo y ritmo de vida.

Compartir el mate

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Para mí el mate es sinónimo de compartir. Porque cuando nos juntamos a tomar mate, además de estar compartiendo una bebida estamos compartiendo momentos, charlas, alegrías, tristezas, planes, compartimos todas esas cosas que son importantes para nosotros. Pero este ritual tiene algunas reglas y para ser un matero con códigos es importante saberlas:

  • El mate no se pide, por más ganas que uno tenga, no se pide, se espera hasta que nos es ofrecido.
  • Si llegamos tarde a la ronda tenemos que sentarnos en el lado opuesto al que en ese momento está tomando. Debemos esperar nuestro turno con paciencia.
  • El orden de la ronda de mates es en el sentido de las agujas del reloj.
  • Los invitados no pueden regir la forma de cebarlo, esto solo le corresponde al cebador.
  • Como invitados no podemos cuestionar la temperatura ni los aditivos que se le agregan.
  • Primer mate para los espíritus, segundo y último para el cebador.
  • El cebador es el único que puede mover la bombilla. Cambiar la bombilla de lugar puede ser considerado una señal de desprecio hacia quien está cebando.
  • No importa cuánto dure la ronda, el cebador siempre es el mismo.
  • Se debe sorber totalmente el mate, hasta hacerlo sonar, así sabemos que está vacío y es el turno de alguien más.
  • Se dice gracias para expresarle al cebador que no se desea tomar más. Solo se utiliza cuando el agasajado está satisfecho o tiene que partir y, de esta forma, agradece el convite del cual fue objeto.

 

Ahora sí, ¡buen sábado para todos y a compartir!

Cebate un premio

 

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Mucha gente empieza a tomar mate siendo estudiante, porque acompaña en los momentos de estudio, ayuda a la concentración, porque junto al mate vienen amigos nuevos, grupos y rondas materas en las que te pasan un mate como si se tratara de algo obvio, y capaz que se trata del primer mate de tu vida.

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De hacer lo que nos gusta y otras yerbas

 

 

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¡Qué genial que es hacer solamente las cosas que me gustan! No solamente para vivir la vida más contento y sentirme bien conmigo mismo sino también porque de esa forma es mucho más fácil continuar con cualquier actividad que decida empezar. Por ejemplo, no me decidía si practicar taekuondo o fútbol, y como ambas cosas me fascinan, hago las dos. Si falto a algún entrenamiento, casi el único motivo es porque estoy enfermo. He ido hasta con algo de fiebre con tal de no perderme el entrenamiento.

A esta forma de vivir el día a día solo le encuentro beneficios, ya que gracias a disfrutar de cada actividad, estoy y me veo bien físicamente, lo cual me lleva a alimentarme sanamente, mantenerme en forma y todo esto junto lo que me da es buena salud. El chequeo médico de cada año me confirma que por este camino voy re bien.

Y no solamente yo. Resulta que este modo de vida es contagioso, porque un montón de amigos siguieron mi ejemplo y se pusieron a hacer deporte, a alimentarse mejor y a ir más regularmente a su médico para controlarse.

Otra de las cosas que disfruto pila es estar al aire libre, aunque sea invierno, y cuando pienso a dónde ir lo primero que se me viene a la mente es la rambla o un gran espacio verde, como un parque que tengo cerca de casa. Y en ese momento se me plantea el siguiente dilema: ¿voy a tomar mate o a correr? Es difícil elegir entre dos pasiones. Como me pasó con el taekuondo y el fútbol: hago las dos. El secreto está en ordenarse y encontrar el momento indicado para hacer cada cosa. Si se pudiera correr y tomar mate al mismo tiempo, ¡lo haría!

Además de encontrar el momento, es bueno encontrar también personas afines para compartirlos, porque se disfruta mucho más. No hay como entrenar en grupo y matear en ronda, con mi yerba, obvio.

Hoy: mate con buñuelos de manzana y canela

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¡Llegó el tan esperado viernes! Yo ya calenté el agua, preparé el mate y ahora voy a cocinar estos ricos buñuelos de manzana y canela para acompañarlo, ¿ustedes?

Ingredientes:

  • 750 grs de harina
  • 2 cucharaditas de polvo de hornear
  • 3 huevos
  • 2 tazas de leche
  • 14 cucharadas de azúcar
  • 3 cucharaditas de canela
  • 2 manzanas
  • ralladura de limón
  • vainilla
  • grasa

Bueno, lo primero que vamos a hacer es batir los huevos, agregar la leche y mezclar.

Luego incorporamos el azúcar y agregamos a cucharadas la harina y el polvo de hornear.

Batimos hasta lograr una masa ligera. Agregamos la manzana rallada, la canela y la ralladura de limón.

Dejamos reposar 15 minutos, tomamos parte de la masa con una cuchara y fritamos en grasa caliente.

Ponemos los buñuelos en bol con papel absorbente y espolvoreamos con azúcar (puede ser impalpable), ¡y a disfrutar con unos mates!

De mates y hockey

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Estudio arquitectura y con un grupo de chicas de mi clase decidimos unirnos al equipo de hockey de la facultad. Estamos en primero, por lo tanto, esta es nuestra primera experiencia en hockey universitario y hasta el momento ha sido increíble.

Fuimos al primer entrenamiento y estábamos todas re tímidas, nos daba pila de vergüenza porque la mayoría eran más grandes y ya se conocían entre ellas. Pero con el pasar del tiempo agarramos confianza y ahora los entrenamientos están demás a pesar de que son intensos y terminamos todas muertas.

Terminamos muertas pero de verdad, al punto de que los días que entrenamos llego a casa, me baño, como algo y me acuesto a dormir porque no me da el cuerpo para hacer más nada. Pero es esa sensación de cansancio bueno, del productivo. Además esto del hockey tiene sus ventajas porque al equipo estar integrado por chicas más grandes conseguimos todos los resúmenes de materias que ellas ya cursaron y nosotras estamos cursando ahora. También conocemos a los profesores por lo que nos cuentan y ya sabemos quiénes son buena onda y quiénes son re mala onda, o, a qué materias podemos llevarlas más light y a cuáles hay que meterles estudio del fuerte.

El hockey no solo trajo gente nueva a mi vida, también trajo costumbres nuevas y entre ellas una muy especial, el mate. Antes de entrar al equipo solo tomaba mate muy de vez en cuando en casa con papá pero no era algo que me encantara. Ahora tomo mate todos los días y los que más disfruto son los mates después del entrenamiento.

¿Cómo pasé de casi no tomar mate a tomar mate todos los días? Bueno, fue así, un día después del entrenamiento una de las chicas empezó a tomar mate y nos convidó a todas, yo le dije que mucho no me gustaba tomar mate y que siempre lo encontraba muy amargo, entonces me dijo que ella le pasaba lo mismo hasta que probó esta yerba nueva. Entonces la probé y me encantó, Espléndida es su nombre y no en vano se llama así.

Hoy: mate con rosca de pascua

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Viernes de Pascua y qué mejor para acompañar nuestros mates que una rosca tradicional. ¡Dale, calentá el agua, prepará el mate y ponete a cocinar!

Ingredientes:

  • 600 g harina 0000
  • 200 g harina 000 para el fermento
  • 1 sobre levadura seca
  • 200 leche tibia
  • 3 huevos
  • 2 yemas
  • 200 manteca
  • 150 de azúcar
  • 1 cda sopera de miel
  • 1 cdita sal
  • ralladura de una naranja
  • 40 ml licor (le puse de avellanas)
  • esencia de pan dulce apenitas

Crema pastelera:

  • 500 de leche
  • 2 huevos
  • 150 azúcar
  • 40 g almidón de maíz
  • esencia de vainilla
  • Cerezas en almíbar y azúcar en granitos para decorar

Lo primero que vamos a hacer es la crema pastelera.  En una olla calentamos la leche y la mitad de la azúcar. Por otro lado, en un bol ponemos los huevos, el almidón y el azúcar tamizados, y mezclamos. Cuando la leche esté caliente volcamos un poquito en el bol e integramos, luego volcamos todo en la olla con el resto de la leche y cocinamos un minuto a partir del hervor. Retiramos del fuego y ponemos la esencia de vainilla, colocamos film en contacto, para que no se cree una capa dura y dejamos enfriar.

Seguimos con la masa. Debemos realizar un fermento con 200 gr de harina 000, la leche y la levadura. Reservamos en un lugar tibio y esperamos que duplique su tamaño.

Ponemos harina en la mesada, hacemos un hueco y colocamos el resto de los ingredientes. A eso agregamos el fermento y amasamos un ratito. Nos tiene que quedar una masa suave y elástica. Dejamos reposar una hora en un lugar tibio.

Desgasificamos, colocamos en los moldes y dejamos levar hasta que dupliquen.

Colocamos en el horno a 180° unos 20 minutos, retiramos y ponemos la crema pastelera, las cerezas y el azúcar, para esto podemos usar la manga.

Llevamos al horno de nuevo y cocinamos unos 20 o 30 minutos más, hasta que esté dorada. Retiramos y en caliente podemos pintar con almíbar frío.

Y ahora sí, ¡pronta la rosca para acompañar el mate!